Excursiones

 

El mayor atractivo para los turistas que se alojen en Hostal Marí durante los meses más calurosos del año es la visita a las mejores playas y calas de la isla. Ibiza posee unas 50 playas y calas accesibles en coche o motocicleta repartidas por toda su costa. Por otro lado, si se quiere descubrir el litoral ibicenco a pie o en bicicleta, también es posible llegar a otras zonas de baño, generalmente de rocas, a las que se llega por senderos más inaccesibles. Aunque algunos están señalizados, en otros casos es preciso un guía para no perderse.

 

Al mirar hacia poniente, la costa de Sant Antoni ofrece innumerables opciones para disfrutar de una de las puestas de sol más bellas del mundo. Si no se quiere salir de la localidad, desde el propio Hostal Marí se llega al paseo marítimo de Sant Antoni en apenas diez minutos a pie. Allí, de mayo a octubre, se suelen reunir grandes multitudes de personas en los locales situados en el propio paseo para admirar la caída del sol.

 

Sin embargo, también es recomendable desplazarse a otros enclaves como Punta Galera o sa Penya Esbarrada –conocido comúnmente como Las puertas del cielo–, que a apenas 15 minutos de distancia en coche de Hostal Marí ofrecen al visitante impresionantes vistas de una costa salvaje y rocosa frente a la que se sumerge el sol en el Mediterráneo.


Si lo que se busca es tranquilidad y relax, se encuentran en funcionamiento varios balnearios y spas.

 

 

Deporte

 

El interior de la isla posee una vasta red de caminos asfaltados y de tierra que harán las delicias de los amantes del senderismo, la marcha nórdica y la mountain-bike. A 7 kilómetros del casco urbano de Sant Antoni se encuentra la zona de es Broll, un paraje natural donde se practica la agricultura tradicional y se pueden admirar bellos paisajes.

 

Evidentemente, el mar es garantía de diversión para los amantes del deporte. Desde alquilar un barco o un vehículo a motor para recorrer el litoral ibicenco a practicar submarinismo, pesca submarina o esnórquel bajo las cristalinas aguas de las playas de Ibiza.


Para los amantes de los caballos, Ibiza dispone de varios centros hípicos donde se puede ir a montar. Además, en Cala Llonga existe un campo de golf de 18 hoyos que conviene visitar si se practica esta especialidad.

 

Enlaces de interés

Ocio nocturno

 

 

Ibiza es la capital mundial de la fiesta. Los mejores deejays del panorama internacional pinchan su música semanalmente en clubes famosos en cualquier parte del globo. Desde Hostal Marí puede adquirir las entradas para las fiestas más famosas que se celebran en Ibiza de mayo a octubre, el período en el que trabajan sin descanso discotecas como Space, Pachá o Amnesia. En Sant Antoni, a 15 minutos del hostal, existen dos divertidas opciones para pasar la noche: Es Paradís y Edén. Además, Sant Antoni cuenta con decenas de opciones de pubs que permiten bailar al ritmo de música electrónica y pop/rock.


Por otro lado, para aquellos que busquen calma en las horas nocturnas, la isla dispone de un circuito de música en directo donde se pueden escuchar conciertos de jazz (cada verano se programa en la parte antigua de la ciudad de Ibiza un interesante festival), blues, rock (el festival Ibiza Rocks reúne cada verano en Sant Antoni a las mejores bandas del panorama anglosajón), flamenco o música brasileña entre otros estilos que practican formaciones integradas por intérpretes locales y por otros residentes en la isla durante el verano.

Gastronomía

 

El visitante no se puede ir de Ibiza sin descubrir las bondades de la gastronomía local, basada en la sencillez a la hora de confeccionar platos que se sustentan en el mar y la huerta, las dos fuentes de alimentación de las que se ha nutrido históricamente la población autóctona. En caso de aterrizar en Ibiza en los meses de frío, es recomendable probar el arroz de matanzas y la frita de cerdo, dos platos que se relacionan íntimamente con el sacrificio del puerco antes de Navidad para elaborar sobrasadas y butifarras (los embutidos locales). En invierno también hay temporada de setas. Durante todo el año destacan los platos marineros: paellas, arroces a banda, calamar relleno, arroz con bogavante y el bullit de peix, sin duda, el plato estrella de la gastronomía ibicenca, que consiste en una combinación de pescado de roca hervido con patatas de la huerta local que se acompaña de un arroz a banda.

Además, para los amantes del tapeo conviene probar la tortilla de patatas, la coca de pimientos, la frita de pulpo y las crostes, hogazas de pan duro aliñadas con tomate rallado, ajo y jamón serrano, anchoas, pescado seco o atún, según se prefiera.

 

Para finalizar las comidas, nada mejor que atreverse con la sandía o las naranjas locales o aventurarse en la repostería ibicenca: flaó (pastel de queso y hierbabuena), ensaimadas, macarrons de Sant Joan o greixonera, buenas propuestas para degustar junto a un café caleta (un tipo de café que se elabora en Ibiza hirviendo los granos con licores) o una copa de hierbas ibicencas, el digestivo que más se consume en la isla.

 

Por último, en Ibiza ha comenzado a dinamizarse desde unos años el sector vinícola y en la actualidad funcionan varias bodegas en distintos puntos de la isla. Varias de ellas se pueden visitar y ofrecen catas.

Cultura

 

Ibiza cuenta con varios museos de diferente atractivo. En la capital se puede visitar un museo de arte contemporáneo, otro espacio que recoge la herencia árabe de la isla y que se alza en la parta más alta de las murallas de Dalt Vila, junto a la catedral, y, por último, el más destacable de todos por el valor de las piezas que conserva: el museo arqueológico, ubicado a los pies de una gran necrópolis, abierta al público, que utilizaron las tres culturas que pasaron por Ibiza antes de su cristianización: púnicos, romanos y árabes.

 

Además, en la localidad de Santa Eulària existe un museo etnográfico donde se puede descubrir los usos y costumbres de la población ibicenca entre los siglos XIII y XX. El folclore local sigue vive y cada mes hay programadas actuaciones de ball pagès, el baile autóctono, normalmente, coincidiendo con las fiestas mayores de las parroquias de la isla. Estas actuaciones se suelen combinar con ferias gastronómicas y artesanales. Un recorrido por las iglesias de Ibiza, la mayoría blanqueadas con cal y construidas basándose bajo criterios defensivos para frenar a los corsarios bereberes, es tan recomendable como una visita a alguna de la veintena de torres de defensa que se elevan en los acantilados de la costa ibicenca. La arquitectura de la casa tradicional ibicenca, cúbica y blanca, también sorprende al viajero.